22 agosto 2009

Ojos de botón

Anoche viajamos a nuestro antiguo barrio, allí donde solíamos pasear las tardes de los viernes. Era la fiesta mayor y, entre los fuegos artificiales de los "diables", las calles engalanadas y el rítmico y primitivo tamborilear, Ella pidió un mojito. Y repitió. Luego llegaron las risas, y fué como una muñeca con ojos de botón, descosiéndose por los costados. Y fuí feliz.


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