23 julio 2008

Sabor a tabaco

Tendría siete, quizás ocho años. Algunos domingos por la mañana ibamos al campo. Normalmente era para buscar esparragos, o setas, o caracoles. No recuerdo que fuimos a hacer ese día en concreto, pero recuerdo que me moría de sed, y Él sabía donde había un pequeño manantial. Cuando llegamos, el agua, apenas un chorro, brotaba entre las hierbas y caía sobre una piedra. Yo no llegaba a beber, así que Él cojió agua en sus manos y me la dió. Mientras bebía noté un sabor estraño. Sus manos de eterno fumador conservaban el sabor del tabaco. Lejos del asco, aquel sabor se convirtió en su seña de identidad. Un pequeño rato de existencia que, como el agua, se escurrió entre los dedos.

Deep Purple: Smoke in the water.mp3

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