06 febrero 2008

Ascensores

Entras en el ascensor, rodeado de médicos. Dices adiós con la mano, pero tus ojos, esos ojos intensos, dicen hasta siempre. No entro en el ascensor. Te dejo solo, y por ello acarreo mi culpa. Nunca debí dejarte solo en aquel ascensor. Pasan diez minutos o diez horas, no lo se, no importa, el tiempo es un concepto inútil, las cosas verdaderamente importantes se miden en ratos. Cuando vuelves tus ojos están cerrados. Nunca los volví a ver, y el recuerdo que me queda es el de esos ojos tristes despidiendose, mientras las puertas de un ascensor se cierran y yo me quedo fuera.

Lo siento. Te quiero.


Bach: Tocata y Fuga en Do Menor.mp3

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