06 noviembre 2007

The Show Must Go On

La primera vez que ví a Romy estaban a punto de echarla del trabajo. Romy y Ella trabajaban juntas en una academia que cerró dejando a sus trabajadores sin cobrar varios meses, así que no era la mejor situación para conocer a alguien. Recuerdo que me saludó, me dijo hola y se fue amablemente junto al resto de sus compañeros a recoger sus cosas. En aquel momento me pareció una persona terriblemente preocupada por conseguir llevarse un diccionario. Hoy se el porque, ya que los diccionarios son su sustento. Poco después llegó Willy Fog. Mi primera idea al verle es que era un matón de algún país del Este; un acento para mí, en aquel entonces, imposible de colocar sobre un mapa, barba de tres días, sueter negro con cuello de cisne y cazadora de piel, también negra. Directo a la lista de "sospechosos habituales" de cualquier comisaría. Una de las cosas que más me sorprendieron esa noche fue que se llevasen un video de la academía. El hecho en sí puede parecer normal, pero no lo es tanto si consideramos que, por aquel entonces, no tenían televisión (cinco años después siguen sin TV. A veces me pregunto que habrá sido de ese video). En fin, gente previsora, pensé yo.

La verdad es que no pensaba volver a verlos, pero un día, Ella me comento que qué me parecía si los invitabamos a cenar. Encantado, pensé, a ver si así logro situar ese dichoso acento. La cena fue bien, muy bien, tanto que desde entonces la hemos repetido muchas veces. Hemos ayudado en su boda, nos hemos bañado juntos en el Atlántico, hemos compartido helado para cuatro en Praha, hemos pedaleado juntos en Girona, han visto nacer y crecer al Minimoko, hemos intercambiado "Paracuellos" por "Blacksad", hemos hablado de poblemas e ilusiones, de sueños y pesadillas. Hemos descubierto restaurantes, hemos saboreado deliciosos Saint Honoré y hemos visto mucho cine en V.O.S. Y al hacerlo, casi sin darme cuenta, tal como suceden las cosas que marcan las vidas, han logrado hacerse una habitación en mi corazón, pequeña, pero calentita y acojedora, donde guardar todos esos momentos juntos.

Pronto Willy Fog y Romy van a continuar su viaje, esta vez rumbo a Francia. Les deseo lo mejor, y no porque sean grandes amigos, sino porque son grandes personas. Como son quienes son, y el mundo se les quedó pequeño hace ya algunos siglos, nos veremos a menudo, no me cabe duda, pero no será tan a menudo como me gustaría. Aún no se han ido y ya se les echa de menos.

Bon voyage. Volna egy jó utazás.

Los Manolos: Amigos para siempre.mp3
Pet Shop Boys: You´re always on my mind.mp3

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